Introducción

Se ofrece a continuación una introducción a los objetivos y propósitos de estas guías para gases y aerosoles, así como una información sobre las guías a nivel internacional y las unidades utilizadas en los sitios en red. Se incluye también una breve revisión de procedimientos de seguridad implementados comúnmente por vulcanólogos y observatorios vulcanológicos.

Introducción general Lineamientos Procedimientos existentes
Objetivo Unidades Referencias


 

Introducción general

Los peligros de los gases y aerosoles están asociados a la actividad volcánica, desde las emisiones difusas del suelo, hasta las erupciones plinianas. Las emisiones volcánicas más preocupantes son SO2, HF, sulfato (SO4 ²?), CO2, HCI y H2S, aunque existen otras especies volátiles que pueden afectar la salud humana. Incluyendo mercurio y otros metales. Desde 1900 ha habido al menos 62 incidentes serios relacionados con gas volcánico.  De ellos, la expulsión de gas en el Lago Nyos en 1986 fue la más desastrosa, causando 1,746 muertes, casi 845 heridos y una evacuación de 4430 personas. Otros incidentes relacionados con gases volcánicos fueron responsables de más de 280 muertes y 1,120 heridos, y contribuyeron a la evacuación  o enfermedad de  casi 53,700 personas (Witham, en revisión). La mayoría de estas víctimas (149 muertes y 1,000 heridos) fueron causados por escapes de CO2 durante la erupción del Dieng, Indonesia, en 1979.  Muchos otros incidentes de molestias respiratorias de corto tiempo asociadas con emisiones volcánicas permaneces no reportadas.  Los trabajos realizados sobre la relación minuciosa entre contaminación volcánica del aire y salud son pocos. Una revisión de la literatura médica (Hansell y Oppenheimer, en preparación) revela solo 25 estudios epidemiológicos primarios, de diferente calidad, considerando los efectos de los gases volcánicos. Las personas que requieran  información más detallada sobre estudios epidemiológicos de los efectos en humanos de las substancias revisadas pueden consultar la base de datos TOXNET.


Objetivo

Varias organizaciones llevan a cabo investigación volcánica, entre las que se incluyen observatorios, institutos nacionales y universidades. La información sobre los peligros volcánicos es relevantes para todos estos cuerpos, así como para los turistas y la gente que vive y trabaja cerca de volcanes activos. Hay una creciente demanda, entre ambos la comunidad vulcanológica y otros interesados que  se ocupan de los impactos de la actividad volcánica, de una base de datos amplia conteniendo información sobre emisiones volcánicas. Nos dirigimos a esa necesidad, presentando detalles sobre las propiedades, impactos sobre la salud, guías internacionales para la exposición a concentraciones, y ejemplos de concentraciones y efectos en contextos volcánicos, incluyendo víctimas, para los más peligrosos gases y aerosoles típicamente emitidos durante la actividad volcánica.


Lineamientos

Los lineamientos que presentamos para cada sustancia se basan generalmente en estudios sobre contaminación industrial urbana, por lo que no son estrictamente aplicables a las emisi0nes volcánicas, que tienen una composición diferente. Por ejemplo, no dan cuenta de un efecto “cocktail” que puede ocurrir por la mezcla de contaminantes atmosféricos. Aún así, como un indicador de niveles de peligrosidad de primer orden, creemos que son de considerable valor para planificar una respuesta a la emergencia en áreas peligrosas. Se proveen lineamientos para aire ambiental y exposición ocupacional. El propósito de ofrecer lineamientos de aire ambiental es el de proporcionar una base para proteger la salud pública de los efectos adversos de la contaminación ambiental, y para eliminar o reducir a un mínimo los contaminantes atmosféricos ya conocidos, o pueden llegar a ser peligrosos para la salud humana y su bienestar (WHO, 1999). Es relevante el monitoreo de la calidad del aire en áreas pobladas cercanas a los volcanes y para la protección de turistas. (Aunque es necesario considerar que en muchas ciudades los niveles de contaminación antropogénica son ya mayores que los establecidos en los lineamientos, y que esta contaminación ambiental por si misma se considera como una causante mayor de muertes y enfermedades (e.g. WHO, 1999), el propósito de los niveles de exposición ocupacional es proteger a los trabajadores en ambientes donde pueden estar expuestos a niveles de contaminación mayores que los del medio ambiente, pero en exposiciones de corto tiempo. Estos niveles serán de mayor relevancia para aquellos que manejan gente que trabaja en áreas volcánicas, como los parques nacionales y observatorios volcánicos, que están fuera del área afectada durante sus tiempos no laborales.

No hay seguridad absoluta en que los niveles por debajo de los lineamientos no tendrán efectos dañinos. En particular, los grupos de alto riesgo como los niños y enfermos pueden reaccionar sensiblemente. Igualmente, si los lineamientos son excedidos, no significa que en todos los casos, o inmediatamente, ocurrirá el daño. De todos modos, habrá un incremento en el riesgo de efectos adversos sobre la salud. No pretendemos ofrecer una revisión exhaustiva de los lineamientos internacionales, y señalamos que todos los lineamientos están sujetos a cambio.


Unidades

La abundancia de gases atmosféricos puede reportarse como proporciones mezcladas por volumen (unidades de ppm y ppb por volumen son convenientes para las fumarolas volcánicas y ocasionalmente  porcentajes para gran abundancia, por ejemplo, de CO2), o como concentraciones (mg m? ³ y µg m? ³). La conversión entre las dos unidades es posible si se conocen la temperatura y presión al momento de la medición. Para asegurar la comparabilidad entre los datos, en algunos casos se han hecho conversiones aproximadas para mezclar proporciones usando presión  estándar y una temperatura de 298 K. En esta instancia, las concentraciones originales se incluyen entre paréntesis. Todas las referencias a proporciones mezcladas son por volumen.


Procedimientos existentes

Es necesario un sistema seguro de trabajo que incluye monitoreo en todas los sitios donde puedan presentarse gases tóxicos.
IAVCEI recomienda que todos los vulcanólogos porten permanentemente máscaras durante el trabajo de campo, especialmente cuando se introducen en áres de fumarolas espesas o en áreas de alta concentración de gas (Amaraki et al, 1994).

Se han contactado vulcanólogos y observatorios vulcanológicos para determinar que medidas, si alguna, son comúnmente tomadas para protegerse contra gases volcánicos y aerosoles. Los procedimientos usados por las personas, varían desde lo mínimo (esto puede ser fuertemente influido por restricciones presupuestales), hasta asistencia a cursos anuales de entrenamiento y el envío de planes detallados de seguridad y peligros). Se dispone de una amplia gama de respiradores, filtros de gas y mascaras, prefiriéndose las máscaras completas, pues  protegen los ojos de gases ácidos y partículas.  El rechazo a las máscaras se argumenta por ser molestos, calientes e incómodos para moverse en el terreno volcánico. También reducen la visibilidad, En consecuencia, su uso en el campo solo se puede iniciar cuando las personas sienten que el nivel de gas es suficientemente alto como para causar problemas. Este umbral puede ser diferente para diferentes individuos y puede estar por encima de las concentraciones en las que ocurre el daño a la salud.

La mayoría de los observatorios vulcanológicos no parecen tener lineamientos para protegerse de los gases volcánicos y concentraciones de aerosol, y por lo mismo no tienen planes de respuesta si los niveles se convierten en peligrosos. En muchas locaciones tampoco están bien establecidos los procedimientos para reportar las concentraciones a las autoridades. Las actitudes de las autoridades en muchos países parecen favorecer una reacción de rechazo más que de mitigación, aunque hay una cantidad de ejemplos  de implementación de accesos restringidos basados en reportes científicos. Cualquier cambio significativo en el acceso, o en procedimientos basados en posibles riesgos, puede tener grandes implicaciones en el turismo en las áreas comprometidas, por lo que hay poca intención de cambio a menos que ocurra un incidente.

 


Referencias

  • Aramaki, S., Barberi, F., Casadevall, T. and McNutt, S., 1994. Safety for Volcanologists. Bulletin of Volcanology, 56(2): 151-154.
  • Hansell, A. and Oppenheimer, C., in preparation. Health hazards from volcanic gases - a systematic literature review.
  • WHO, 1999. Guidelines for Air Quality, World Health Organisation, Geneva.
  • Witham, C., in review. Volcanic disasters and incidents: a new database. Journal of Volcanology and Geothermal Research.

 
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Latest News

PAMPHLETS

Download our pamphlets on preparing for ashfall and on the health hazards of ash. They are designed for mass distribution at the onset of new eruptions. They are now avaiable in English, Japanese, French Spanish, Portuguese, Swahili, Indonesian and Icelandic with Italian versions being available shortly. Please see our Pamphlets page for further infomation.

 

  

 

FACE MASK USE

IVHHN has an article under the Guidelines tab which used to be called 'Recommended Face Masks'. This has now been updated to 'Information on face masks' and is an interim page whilst the Health Interventions in Volcanic Eruptions project investigates which types of respiratory protection are effective in protecting the general population from volcanic ash inhalation. Please note that the translations in Spanish, Japanese and Portuguese have not yet been updated.

 

 

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