Base de datos para el análisis de cenizas volcánicas por lixiviación y métodos recomendados

La siguiente información es un resumen del documento de Withman et al. (2005) del mismo título. El que presentamos aquí contiene más información sobre absorción de especies en las cenizas y muestras y aplicaciones de lixiviado de cenizas. Se dispone de pdf en
Download Witham et al. (2005)

Back to Guidelines and Databases index


Introducción

Controles en lixiviado de cenizas

Base de datos para lixiviado de cenizas

Revisión de bases de datos

Recomendaciones

Referencias


Introducción

Las partículas de cenizas volcánicas son capaces de expulsar componentes volátiles de las fumarolas, y así los sulfuros, halógenos y otros elementos potencialmente dañinos, se precipitan rápidamente. Estas especies pueden ser subsecuentemente lixiviadas (por ejemplo por la lluvia), provocando cargas pesadas en suelos y cuerpos de agua. La lixiviación resultante pone en riesgo los medios acuáticos, vegetales y suelos, así como la salud humana. Muchas erupciones resultaron contaminantes aparentemente, de pastizales, algunas veces con serios impactos en el ganado. La preocupación incluye la pureza del agua potable después de una caída de tephra, y ha urgido la necesidad de muestrear regularmente el agua de algunas áreas volcánicas. Los principales controles sobre las concentraciones de cenizas volcánicas lixiviadas se enumeran a continuación, así como una base de datos sobre métodos usados previamente para su muestreo y análisis. Se sugiere un método Standard para el muestreo de cenizas volcánicas lixiviadas, esperando que permita la comparación entre futuros estudios.

Back


Controles en lixiviado de cenizas

El proceso por el cual tephra absorbe elementos volátiles se conoce rudimentariamente, pero algunos de los controles son:

  • Tipo de magma y composición de tephra;
  • Modo de erupción;
  • Dispersión gas-piroclástica inmediatamente después de la fragmentación;
  • Concentración de la fumarola;
  • Proporción de partículas con relación al gas;
  • Tamaño de las fracciones de partículas;
  • Superficie, porosidad y textura de las partículas;
  • Historia de la temperatura y química de la trayectoria de partículas a través de la fumarola;
  • Condiciones ambientales, incluyendo el viento y la humedad;
  • Amplitud de la interacción hidrotermal en el volcán.

La concentración de diferentes componentes químicos medidos en estudios de cenizas lixiviadas, depende no solo de los procesos y mecanismos de absorción, pero también de:

  • Localización-distancia desde el cono y relación con la dirección del viento;
  • El pH de la solución usada para lixiviar, y el tipo de ácido utilizado, si es que lo hubo;
  • La concentración de la solución para lixiviado de cenizas;
  • El tiempo que dura el contacto de la solución para lixiviado con las cenizas;
  • La fracción de tamaño de grano utilizada;
  • Si las muestras fueron enterradas antes de lixiviarse, exponiendo mayor superficie vesicular;
  • La contribución de expulsiones secas después de la expulsión de cenizas;
  • Cualquier lluvia o aumento de humedad (tal como niebla) después de la expulsión;
  • Tiempo transcurrido desde la recolección de la muestra hasta el momento del análisis.

Por ejemplo, las fracciones pequeñas usualmente dan más alta concentración de elementos que las partículas más grandes y los tratamientos de lixiviados ácidos generalmente despegan cantidades mucho más grandes de las cenizas que los lixiviados de agua. Estos factores de control, exceptuando las condiciones que siguen a la expulsión, pueden ser controladas metodológicamente.  La standarización de los resultados puede ser favorecida colectando cenizas frescas inmediatamente después de la erupción. Esto reducirá el riesgo de pérdida de componentes solubles en agua en caso de caída de lluvia, aunque muchas erupciones son acompañadas por lluvia.

La composición de los lixiviados puede también ser modificada por la disolución parcial de las partículas de cenizas, pero comparando los constituyentes del lixiviado con la composición de la masa cenizas podrá ayudar a discriminar el origen de las especies. Adicionalmente, la detección de ciertos elementos en los concentrados lixiviados puede depender de la presencia de otras especies bajo ciertas condiciones de pH, por ejemplo, Al puede reducir F.

Back

 


La base de datos

La base de datos del lixiviado de cenizas volcánicas resume trabajos realizados previamente sobre este tema y da cuenta de los métodos utilizados en cada estudio. En 2004, se publicaron más de 55 artículos sobre lixiviado original en 27 volcanes. Estos han sido resumidos en la base de datos junto con los métodos de análisis que se usaron en cada estudio. Sólo aquellos cuyo método fue explicitado están incluidos en la base de datos. Los artículos se agruparon por región de localización del volcán tomado en cuenta, y cada entrada de la base de datos contiene información sobre la literatura consultada, sobre la erupción (nombre del volcán y año); el propósito de la lixiviación realizada; la fracción de partícula utilizada (si hubo); la solución usada; la proporción solución/ceniza (ml/g), el tipo de agitación utilizado y el tiempo; tiempo de descanso de la mezcla; iones medidos en la lixiviación y las técnicas de análisis empleadas. Donde los autores hayan utilizado más de un método de análisis en su estudio, se dio entrada a la base de datos para cada uno de ellos. Los restantes estudios no incorporados a la base de datos (incluidos Budnikov, 1990; Deber, 1931 y 1932; Hinkley and Smith, 1982; Kirsanov y Yo Ozerov, 1984; Rose, 1977; Rose at al., 1978 y 1982; Rubin et al., 1994; Stoiber et al., 1980 y 1981), informan sobre resultados de análisis de lixiviado de cenizas, pero excluyen detalles de su metodología. Se sabe de otros trabajos sobre lixiviado, particularmente de Japon, pero no ha sido posible encontrar fuentes relevantes para incluirlos en la base de datos. Referencias completas de todos los artículos incluidos y listados arriba se ofrecen en la lista de referencia. IVHHN invita a contribuir con información sobre lixiviado de cenizas volcánicas, o mediciones previamente reportadas que no se hubieran incluido en la base de datos, para incorporarlas.

Back

 


Revisión de la base de datos

La base de datos muestra que históricamente los estudios sobre lixiviación de cenizas volcánicas se realizaron por las siguientes razones:

  1. Para ser usadas como representativos para concentraciones de gas volcánico;
  2. Investigación o impacto ambiental (incluyendo efectos en suelos, cosechas, alga, aguas oceánicas, nieve y salud humana);
  3. Investigación en química y procesos de absorción;
  4. Para determinar los orígenes del material absorbido.

Las dos primeras razones son los más comunes. Más de 55 componentes solubles se han detectado en los estudios de lixiviación de ceniza volcánica, de los cuales los más frecuentemente analizados son Cl, Ca, Na, SO4²-, Mg y F. Estos elementos también tienen la mayor concentración en lixiviaciones con agua de cenizas volcánicas. Los elementos de mayor relevancia para el ambiente y la salud dependen de alguna manera del propósito de la investigación, pero Al, As, Cl, F, Fe, Hg, Pb y SO4²-, son particularmente importantes (Tabla 1). Algunos elementos, incluyendo Fe, son importantes porque incrementan la acidez de la superficie o reactividad a las cenizas, lo cual luego incrementa los riesgos respiratorios asociados con las cenizas. Otros son importantes por su potencial sobre el deterioro de la calidad del agua, incluyendo cambios en el pH, e impactos en la vegetación. El aluminio se incluye debido a su impacto sobre la salud, así como se opone a la disponibilidad biológica de fluoride.

La base de datos muestra la amplia variedad de técnicas de análisis usadas en estudios previos. Las principales inconsistencias metodológicas son:

  • Elección de tamaño de fracción de partícula;
  • Molido de muestras;
  • Uso de agua u otras soluciones;
  • Proporción cenizas/agua. Esta varía en más de un orden en magnitudes desde 1:2 a 1:80;
  • Tiempos de contacto, que varían entre 3 minutos y 24 horas;
  • Agitación de la muestra. Algunos autores agitan la muestra contínuamente, otros por un período, y otros nada. Los tiempos de agitación varían entre 3 minutos y 24 horas;
  • Diferentes técnicas de análisis de iones;
  • Diferentes unidades de reporte de concentraciones, incluyendo mg/kg de cenizas, ppm masa, ppm volumen, mg I?¹.

El uso de tal variedad de métodos introduce errores en las comparaciones numéricas directas entre mediciones y sugiere que una metodología común sería beneficiosa para la realización de futuros trabajos en este área.

Tabla 1: Rangos de concentración de lixiviados de agua de cenizas volcánicas, para algunos relevantes iones vinculados a la salud.

Ion Cantidad de estudios Rango de concentraciones
(mg ion / kg ash
Concentracion de agua calculada (mg/l) Recomendación WHO de niveles de agua potable (mg/l)
Al 16 2.4 (Galunggung) - 2117 (Gorely) 0.096 - 84.68 -
As 8 0.01 (Popocatepetl) - <4 (Ruapehu) 0.0004 - 0.16 0.01
Cl 42 3.8 (Mt. St. Helens) - 11160 (Irazu) 0.152 - 446.4 250a
F 30 0.1 (Galunggung) - 2043 (Avacha) 0.004 - 81.72 1.5
Fe 22 0.01 (Mt. St. Helens) - 91 (Ruapehu) 0.0004 - 3.64 -
Hg 3 0.0001-0.0087 (Mt. St. Helens solamente) 4 x 10-6 - 3.48 x 10-4 0.001
Pb 12 0.001 - 17.56 (Popocatepetl Abarca el rango completo) 4 x 10-5 - 0.7024 0.01
SO4 33 2.4 (Mt. St. Helens)-21775 (Popocatepetl) 0.096 - 871 500b
  • La concentración de agua calculada para cada ion se deriva usando una dilución de agua-cenizas en proporción de 1:25 recomendada aquí. La recomendación para el agua potable (WHO, 1993) para estos iones se señalan como referencia. Nótese que las concentraciones de lixiviados de los diferentes volcanes se derivan del uso de diferentes métodos y asumen un estudio completo de toda la masa ionica absorbida.
  1. No hay valores guía, pero las concentraciones de este nivel pueden aumentar un sabor detectable en el agua.
  2. No hay valores guía, pero los efectos gastrointestinales pueden ser de intoxicación en alto grado.

Back


Recomendaciones

Para facilitar la comparación entre los resultados de los estudios de lixiviación sugerimos utilizar el siguiente método, además de cualquier otro diferente que los investigadores individualmente quieran implementar (a continuación se explica el método recomendado).

  • Usar equipo de polietileno en todas las etapas del análisis;
  • Deben tomarse las primeras cenizas (antes que hubiese llovido o que se hubiesen depositado a través de nubes o niebla). Si no son las primeras, debe anotarse esto en el reporte. Debe anotarse también el tiempo transcurrido entre la erupción y la colecta de muestras;
  • La solución de lixiviado debe ser agua destilada desionizada;
  • No debe usarse  “non-ground ash” ninguna de cualquier tamaño de fracción de partícula del sitio muestreado para el lixiviado;
  • Debe conservarse la proporción de 1:25 de ceniza (g) a agua (ml);
  • Agitar la mezcla de ceniza-lixiviado durante 90 minutos (preferentemente sacudiéndola), en un contenedor sellado;
  • Filtrar la mezcla usando filtros de membrana de acetato libre de “surfactant” (los más comunes son los fabricados por Millipore y Whatman). Centrifugar las muestras antes de filtrarlas permitira acelerar la filtración y facilitara la recuperación de la muestra de cenias. Para el análisis de mercurio, se requiere adicionar un preservativo en una porción separada, para evitar la volatización o absorción en las paredes del contenedor;
  • Analizar las muestras filtradas de lixiviado, utilizando equipo disponible como cromatógrafos iónicos, espectrómetros ICP, o electrodos selectivos de iones, con apropiadas soluciones standard para calibración;
  • Secar y pesar cada muestra de cenizas y determinar su distribución de tamaño de partícula (para muestras de lixiviado pequeñas, de 1-2 g, el cernido de una mayor cantidad o  una muestra por volumen evitará pérdidas mayores en el tamizado);
  • Idealmente, repetir el análisis con muestras de cenizas similares para obtener una media para ese sitio muestral;
  • Presentar resultados en mg/kg de cenizas, asentando la distancia desde la chimenea, la distribución del tamaño de partícula y la cantidad de muestras analizadas.

Si se usan otras técnicas, debe describirse completamente el método, particularmente la proporción  de cenizas a agua.

Es importante  notar que este método recomendado no se basa en un estudio exhaustivo para encontrar condiciones óptimas, sino más bien en la frecuencia de utilización en trabajos previos. Sugerimos lixiviado de agua desionizada, por su uso frecuente, disponibilidad, facilidad de uso en campo, y comparabilidad con agua potable. Un lixiviado suavemente ácido es más representativo de agua de lluvia, particularmente en la proximidad de una erupción activa, de manera que un análisis repetido de cenizas con una solución ácida puede también ser revelador. Las concentraciones de ácido utilizadas en estudios previos varían  de 0.1 a 0.0001M (pH 1- 4) y los lixiviados pueden estar compuestos ya sea de ácido nítrico (HNO3) o de ácido hidroclórico (HCI). Para facilitar el análisis de CI?, recomendamos uasr ácido nítrico a solución Standard de 0.001M (pH 3). Este nivel de acidez  es manteniendo el pH en agua de lluvia, medido en regiones volcánias activas. Para examinar los efectos detallados del lixiviado en agua de lluvia, se debe conocer la composición del agua de lluvia en la región de interés para lograr una solución representativa adecuada.

Recomendamos el uso de una muestra completa de cenizas para el lixiviado, ya que así  se evita la contaminación que pudiera ocurrir al separarla en fracciones por tamaño. Esto también da los valores más representativos para la carga total de lixiviados en cada sitio.

El tiempo de agitación recomendado, así como falta de agitación proviene del método de Taylor y Stoibel (1973),  usado en la mayoria de los trabajos. La combinación de los 90 minutos de tiempo reagitación con el tiempo de contacto fue seleccionado de estudios que examinaron cambios en los tiempos de lixiviado en el tiempo (Frogner et al.,2001, Oskarsson, 1980; Risacher y Alonso, 2001). En todos ellos, la lixiviación ocurrio mayormente  durante los primeros 60-100 minutos. Estudios de lixiviado en desechos mineros también demostraron que son posibles los cambios sustanciales en química, cuando de dejan descansar las muestras en la solución de lixiviado después de ser agitadas. Para una pronta valoración de los iones lixiviables en el campo donde se teme una amenaza a la salud, la agitación se puede reemplazar sacudiendo rápidamente a mano la mezcla de cenizas y agua. De esta solución de lixiviado pueden posteriormente analizarse los más importantes iones, utilizando electrones de ion. El resultado dará un mínimo de concentración para las cargas de lixiviado y debe dársele un seguimiento analizando las cenizas por medio del método completo.

Se recomienda el uso de la unidad mg ion/kg de ceniza para reportar lixiviados, porque permite comparar la absorción entre tamaño de partículas, lugares muestrados y volcanes, y calcular las masas volátiles de la fumarola donde se conoce el total de la masa expulsada de cenizas. Si se reporta el volumen de lixiviado, se pueden calcular los montos de lixiviado en diferentes sitios, y  extrapolar a arreadse deposición más amplias. Este enfoque asume que la mayoría de las especies de lixiviado son por absorción y no por volumen. Para estudios  sobre salud y ambientales, reportes de concentración en el lixiviado (mg L?¹) pueden ser útiles.

Back

 


Referencias

Armienta, M.A., De la Cruz-Renya, S., Morton, O., Cruz, O. and Ceniceros, N., 2002. Chemical variations of tephra-fall deposit leachates for three eruptions from Popocatepetl volcano. Journal of Volcanology and Geothermal Research, 113: 61-80.

Armienta, M.A., Martin - Del Pozzo, A.L., Espinasa, R., Cruz, O., Ceniceros, N., Aguayo, A. and Butron, M.A., 1998. Geochemistry of ash leachates during the 1994-1996 activity of Popocatepetl. Applied Geochemistry, 13(7): 841-850.

Bornemisza, E. and Morales, J.C., 1969. Soil chemical characteristics of recent volcanic ash. Soil Science Society of America Proceedings, 33(4): 528-530.

Budnikov, V.A., 1990. Eruption of Gorelyi volcano in April 1986. Volcanology and Seismology, 10(4): 650-658. Cimino, G. and Toscano, G., 1998. Dissolution of trace metals from lava ash: influence on the composition of rainwater in the Mount Etna volcanic area. Environmental Pollution, 99: 389-393.

Cronin, S.J., Hedley, M.J., Neall, V.E. and Smith, R.G., 1998. Agronomic impact of tephra fallout from the 1995 and 1996 Ruapehu Volcano eruptions, New Zealand. Environmental Geology, 34(1): 21-30.

Cronin, S.J., Hedley, M.J., Smith, R.G. and Neall, V.E., 1997. Impact of Ruapehu ash fall on soil and pasture nutrient status 1. October 1995 eruptions. New Zealand Journal of Agricultural Research, 40: 383-395.

Cronin, S.J., Neall, V.E., Lecointre, J.A., Hedley, M.J. and Loganathan, P., 2003. Environmental hazards of fluoride in volcanic ash: a case study from Ruapehu volcano, New Zealand. Journal of Volcanology and Geothermal Research, 121(3-4): 271-291.

Cronin, S.J. and Sharp, D.S., 2002. Environmental impacts on health from continuous volcanic activity at Yasur (Tanna) and Ambrym, Vanuatu. International Journal of Environmental Health Research, 12: 109-123.

de Hoog, J.C.M., Koetsier, G.W., Bronto, S., Sriwana, T. and van Bergen, M.J., 2001. Sulfur and chlorine degassing from primitive arc magmas: temporal changes during the 1982-1983 eruptions of Galunggung (West Java, Indonesia). Journal of Volcanology and Geothermal Research, 108: 55-83.

Dahlgren, R.A., Ugolini, F.C. and Casey, W.H., 1999. Field weathering rates of Mt. St. Helens tephra. Geochimica et Cosmochimica Acta, 63(5): 587-598.

Deger, E., 1931. Chemische Untersuchung der bei den Ausbruchen des Vulkans Santa-Maria, Guatemala, im Jahre 1929 niedergegangenen Auswurfsmaterialien. Chemie Der Erde, 6(3): 376-380.

Deger, E., 1932. Der Ausbruch des Vulkans "Fuego" in Guatemala am 21 Januar 1932 und die chemische Zusammensetzung seiner Auswurfsmaterialien. Chemie Der Erde, 7(2): 291-297.

Dethier, D.P., Pevear, D.R. and Frank, D., 1981. Alteration of new volcanic deposits. In: P.W. Lipman and D.R. Mullineaux (Editors), The 1980 eruptions of Mount St. Helens, Washington. USGS Professional Paper, pp. 649-665.

Edmonds, M., Oppenheimer, C., Pyle, D.M. and Herd, R.A., 2003. Rainwater and ash leachate analysis as proxies for plume chemistry at Soufriere Hills Volcano, Montserrat. In: C. Oppenheimer, D.M. Pyle and J. Barclay (Editors), Volcanic Degassing. Geological Society, London.

Frogner, P., Gislason, S.R. and Oskarsson, N., 2001. Fertilizing potential of volcanic ash in ocean surface water. Geology, 29(6): 487-490.

Fruchter, J.S., Robertson, D.E., Evans, J.C., Olsen, K.B., Lepel, E.A., Laul, J.C., Abel, K.H., Sanders, R.W., Jackson, P.O., Wogman, N.S., Perkins, R.W., Van Tuyl, H.H., Beauchamp, R.H., Shade, J.W., Daniel, J.L., Erikson, R.L., Sehmel, G.A., Lee, R.N., Robinson, A.V., Moss, O.R., Briant, J.K. and Cannon, W.C., 1980. Mount St. Helens ash from the 18 May 1980 eruption: chemical, physical, mineralogical, and biological properties. Science, 209(4461): 1116-1125.

Giggenbach, W.F., 1989. Lonquimay, Scientific Event Alert Network (SEAN) Bulletin, v. 14. no. 7, Smithsonian Institution.

Gough, L.P., Severson, R.C., Lichte, F.E., Peard, J.L., Tuttle, M.L., Papp, C.S.E., Harms, T.F. and Smith, K.S., 1981. Ash-fall effects on the chemistry fo wheat and the Ritzville soil series, eastern Washington. In: P.W. Lipman and D.R. Mullineaux (Editors), The 1980 eruptions of Mount St. Helens, Washington. USGS Professional Paper, pp. 761-782.

Hinkley, T., Lichte, F.E., Taylor, H.E. and Smith, K.S., 1980. Conmposition of ash and its leachates from Mount St. Helens. Abstracts with Programs - Geological Society of America, 12(7): 447.

Hinkley, T. and Smith, K.S., 1982. Leachate chemistry of the tephra from the May 18 1980 eruption of Mount St. Helens. EOS, Transactions, American Geophysical Union, 63(45): 1143.

Horwell, C.J., Fenoglio, I., Ragnarsdottir, K.V., Sparks, R.S.J. and Fubini, B., 2003. Surface reactivity of volcanic ash from the eruption of Soufrière Hills volcano, Montserrat, West Indies with implications for health hazards. Environmental Research: 93: 202-215.

Ivanov, B.V., Flerov, G.B., Masurenkov, Y.P., Kiriyanov, V.Y., Melekestsev, I.V., Taran, Y.A. and Ovsyannikov, A.A., 1996. The 1991 eruption of Avacha Volcano: dynamics and composition of eruptive products. Volcanology and Seismology, 17(4-5): 369-394.

Kawaratani, R.K. and Fujita, S.-I., 1990. Wet deposition of volcanic gases and ash in the vicinity of Mount Sakurajima. Atmospheric Environment, 24A(6): 1487-1492.

Kirsanov, I.T. and Yu Ozerov, A., 1984. Composition of products and energy yield of the 1980-1981 Gorelyi Volcano eruption. Volcanology and Seismology, 5(1): 23-43.

McKnight, D.M., Feder, G.L. and Stiles, E.A., 1981a. Effects on a blue-green alga of leachates of ash from the May 18 eruption. In: P.W. Lipman and D.R. Mullineaux (Editors), The 1980 eruptions of Mount St. Helens, Washington. USGS Professional Paper, pp. 733-741.

McKnight, D.M., Feder, G.L. and Stiles, E.A., 1981b. Toxicity of volcanic-ash leachate to a blue-green alga. Results of a preliminary bioassay experiment. Environmental Science and Technology, 15(3): 362-364.

Murata, K.J., Dondoli, C. and Saenz, R., 1966. The 1963-65 eruption of Irazu volcano, Costa Rica (the period of March 1963 to October 1964). Bulletin Volcanologique, 29: 765-796.

Nehring, N.L. and Johnston, D.A., 1981. Use of ash leachates to monitor gas emissions. In: P.W. Lipman and D.R. Mullineaux (Editors), The 1980 eruptions of Mount St. Helens, Washington. USGS Professional Paper, pp. 251-254.

Nogami, K., Hirabayashi, J., Ohba, T. and Yoshiike, Y., 2000. The 1997 phreatic eruption of Akita-Yakeyama volcano, northeast Japan: Insight into the hydrothermal processes. Earth and Planetary Science Letters, 52: 229-236.

Oskarsson, N., 1980. The interaction between volcanic gases and tephra: fluorine adhering to tephra of the 1970 Hekla eruption. Journal of Volcanology and Geothermal Research, 8: 251-266.

Risacher, F. and Alonso, H., 2001. Geochemistry of ash leachates from the 1993 Lascar eruption, northern Chile. Implication for recycling of ancient evaporites. Journal of Volcanology and Geothermal Research, 109(4): 319-337.

Rose Jr., W.I., 1977. Scavenging of volcanic aerosol by ash: atmospheric and volcanologic implications. Geology, 5: 621-624.

Rose Jr., W.I., Anderson Jr., A.T., Woodruff, L.G. and Bonis, S.A., 1978. The October 1974 basaltic tephra from Fuego volcano: description and history of the magma body. Journal of Volcanology and Geothermal Research, 4: 3-53.

Rose Jr., W.I., Bonis, S., Stoiber, R.E., Keller, M. and Bickford, T., 1973. Studies of volcanic ash from two recent Central American eruptions. Bulletin Volcanologique, 37(3): 338-364.

Rose Jr., W.I., Stoiber, R.E. and Malinconico, L.L., 1982. Eruptive gas compositions and fluxes of explosive volcanoes: budget of S and Cl emitted from Fuego volcano, Guatemala. In: R.S. Thorpe (Editor), Andesites: Orogenic Andesites and Related Rocks. John Wiley & Sons, Chichester, pp. 669-676.

Rubin, C.H., Noji, E.K., Seligman, P.J., Holtz, J.L., Grande, J. and Vittani, F., 1994. Evaluating a fluorosis hazard after a volcanic eruption. Archives of Environmental Health, 49(5): 395-401.

Smith, D.B., Zielinski, R.A. and Rose Jr., W.I., 1982. Leachability of uranium and other elements from freshly erupted volcanic ash. Journal of Volcanology and Geothermal Research, 13(1-30).

Smith, D.B., Zielinski, R.A., Taylor, H.E. and Sawyer, M.B., 1983. Leaching characteristics of ash from the May 18, 1980, eruption of Mount St. Helens volcano, Washington. Bulletin Volcanologique, 46(2): 103-124.

Stoiber, R.E., Williams, S.N. and Malinconico, L.L., 1980. Mount St. Helens, Washington, 1980 volcanic eruption: magmatic gas component during the first 16 days. Science, 208: 1258-1259.

Stoiber, R.E., Williams, S.N., Malinconico, L.L., Jr., Johnston, D.A. and Casadevall, T.J., 1981. Mt. St. Helens: evidence of increased magmatic gas component. Journal of Volcanology and Geothermal Research, 11: 203-212.

Taylor, H.E. and Lichte, F.E., 1980. Chemical composition of Mount St. Helens volcanic ash. Geophysical Research Letters, 7(11): 949-952.

Taylor, P.S. and Stoiber, R.E., 1973. Soluble material on ash from active Central American volcanoes. Geological Society of America Bulletin, 84(3): 1031-1042.

Tovarova, I.I., 1958. Removal of water-soluble substances from the pyroclastic rocks of the volcano Bezymyannyi. Geochemistry: A translation of Geokhimia, 7: 856-860.

Varekamp, J.C., Luhr, J.F. and Prestegaard, K.L., 1984. The 1982 eruptions of El Chichon Volcano (Chiapas, Mexico): character of the eruptions, ash-fall deposits, and gasphase. Journal of Volcanology and Geothermal Research, 23: 39-68.

Viramonte, J., 1987. Lascar, Scientific Event Alert Network (SEAN) Bulletin, v. 12, no. 5, Smithsonian Institution. WHO, 1993. Guidelines for Drinking-Water Quality, 2nd edition. World Health Organisation, Geneva.

Williams, S.N., Stoiber, R.E., Garcia, N., Londono, A., Gemmell, B., Lowe, D.R. and Connor, C.B., 1986. Eruption of the Nevado del Ruiz volcano, Colombia, on 13 November 1985: gas flux and fluid geochemistry. Science, 233: 964-967.

Witham, C.S., Oppenheimer, C. and Horwell, C.J., 2005, Volcanic ash-leachates: a review and recommendations for sampling methods. Journal of Volcanology and Geothermal Research, doi:10.1016/j.jvolgeores.2004.11.010


Back


Agradecimientos

Dr Mabel Padlog, Universidad de Guadalajara, para la traducción de estas guías al español.

 
English Dutch French German Greek Italian Japanese Portuguese Russian Spanish Indonesian

Latest News

PAMPHLETS

Download our pamphlets on preparing for ashfall and on the health hazards of ash. They are designed for mass distribution at the onset of new eruptions. They are now avaiable in English, Japanese, French Spanish, Portuguese, Swahili, Indonesian and Icelandic with Italian versions being available shortly. Please see our Pamphlets page for further infomation.

 

  

 

FACE MASK USE

IVHHN has an article under the Guidelines tab which used to be called 'Recommended Face Masks'. This has now been updated to 'Information on face masks' and is an interim page whilst the Health Interventions in Volcanic Eruptions project investigates which types of respiratory protection are effective in protecting the general population from volcanic ash inhalation. Please note that the translations in Spanish, Japanese and Portuguese have not yet been updated.

 

 

WebSTAT - Free Web Statistics